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El hombre es una víctima de su circunstancia

Miguel Delibes, un escritor que todo el mundo español conoce. Para mí, su libro más conocido es ‘Los Santos Innocentes.’ El segundo libro que he leído de él es ‘La Sombra del Ciprés es Alargada,’ que a la vez es su primera novela.

Trata de Pedro, empieza siendo un niño alegre y positivo, pero después se vuelve muy triste y angustiado de todo. A los diez años entra en casa del señor Lesmes. Comparte cuarto con Alfredo, otro huérfano. Cuando muere Alfredo, Pedro evita el contacto con el mundo para evitar perder a otra persona como ha perdido a Alfredo. Trabajando de prácticas en un barco vive los horrores de la guerra, tiene más dudas existenciales y vemos su aislamiento. En uno de sus viajes Pedro va a buscar a Jane, una mujer americana que conoció en otro viaje. La encuentra, se casan y por eso Pedro se vuelve más optimista. Después de que Jane anuncia que está embarazada, ella tiene un accidente muy grave y muere.

Toda la novela está escrita en tono objetivo, lo que hace que tenga un sentido triste, dominado por el pesimismo y la muerte.  A mí normalmente no me gustan las novelas trágicas que tratan de la muerte. Pero esta novela da algo más. Nos enseña que no tenemos miedo por nuestra muerte, sino más por el fallecimiento de personas ajenas. Miguel Delibes ha dicho sobre este libro: ‘Es una novela con fuerza que mete el frío en los huesos.’ Con esto tiene toda la razón del mundo. El escenario que crea es gris y pesimista. Pero sólo a veces, la novela tiene trozos de esperanza, por ejemplo cuando el protagonista se vuelve un poco más optimista y alegre.

Normalmente digo que todo hombre crea su propia suerte, pero en este caso hay otro dicho que es mejor: ‘El hombre es una víctima de su circunstancia.’ El libro se publicó en 1948, la última etapa de la posguerra. Miguel Delibes está influenciado mucho por esta etapa. Por eso su pesimismo. La novela parece ser sencilla, pero cuando miramos mejor, vemos que Miguel Delibes sabe usar sus palabras perfectamente y esto hace que la novela sea fácil de leer.

Al final he citado cuatro frases, el principio y el final. Estas frases dicen mucho del libro. Se ve la parte triste y la de la esperanza.
Primera frase:
‘Yo nací en Ávila, la vieja ciudad de las murallas, y creo que el silencio y el recogimiento casi místico de esta ciudad se me metieron en el alma nada más nacer.’
Las tres últimas frases:
‘Me sonreía el contorno de Ávila allá, a lo lejos. Del otro lado de la muralla permanecían Martina, doña Gregoria y el señor Lesmes. Y por encima aún me quedaba Dios.’

    Se ve que el escritor escribe en primera persona, lo que a mí me gusta mucho, porque así el lector tiene la oportunidad de leer todo lo que siente el personaje y también sentirlo. Miguel Delibes no usa palabras tristes en estas cuatro frases. Pero si que transmite la tristeza. Leyendo palabras como ‘vieja ciudad,’ ‘el silencio’ y ‘el recogimiento místico,’ siento la tristeza del libro ya antes de que haya empezado.

La primera frase también transmite la tranquilidad. La parte: ‘se me metieron en el alma nada más nacer’ quiere decir que la ciudad siempre ha sido así. Nada cambia. La parte de la esperanza se ve en las palabras ‘me sonreía,’ y ‘por encima aún me quedaba Dios.’ La ciudad de Ávila nunca cambiará y Pedro tampoco.

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