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Lucía Etxebarría - Beatriz y los cuerpos celestes

¿Qué pueden tener en común la vida de una chica española de 18 años y la vida de un satélite? Muchas cosas. De eso uno se da cuenta al leer Beatriz y los cuerpos celestes de Lucía Etxebarría, en que la protagonista, como un planeta, pasa su vida dando vueltas alrededor de las personas que para ella sirven como soles. Resulta muy interesante la comparación con la astronomía, que corre como un hilo por toda la historia.
Aunque la historia en sí no es muy excitante, en realidad no pasa mucho y está cuajada de repeticiones y descripciones, definitivamente vale la pena leerla, por el estilo genial que te cautiva la atención y la mantiene durante toda la narrativa. Me parece un rendimiento bastante impresionante.
Ya en los primeros capítulos el libro me impresionó por tantas frases poéticas y sabias, en cada página hay una frase que me gustaría colgar en la pared en un marco. Sabidurías como: “No hay peor soledad que la soledad compartida” o “Pensar en la muerte con tranquilidad sólo tiene valor si lo hacemos en solitario. La muerte en compañía no es la muerte, ni siquiera para los incrédulos, porque lo que más duele no es dejar la vida, sino abandonar lo que le da sentido.”
Otra cosa que hace que el libro sea capaz de mantener la atención del lector es que la historia es tan reconocible. Es muy fácil identificarse con la protagonista y los temas que se tocan son temas importantes en la vida de cualquiera: el amor y la sexualidad. O, para decirlo en las palabras de la protagonista de Beatriz y los cuerpos celestes: “En la vida de cualquier persona se suceden casi siempre dos tragedias muy serias que ya he vivido: la falta de amor o el exceso de amor.”
En resumen: un buen libro para él que quiera leer una historia muy bien escrita, de interesante temática, y que no espere una historia muy dinámica.

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