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La pragmática como parte de la enseñanza de una segunda lengua

Los artículos que hemos leído para el curso de la ‘pragmática: enseñanza y aprendizaje’ tratan en general de cómo los aprendices de una segunda lengua aprenden dicho idioma, no sólo en el sentido de que puedan construir frases gramaticalmente correctas sino también que sean capaces de integrarse totalmente en la vida cultural del país de la lengua. Esto significa que los aprendices deben ser concientes de las posibles diferencias entre los aspectos pragmáticos entre su lengua materna y la segunda lengua. Marta García del Instituto Cervantes de  Bremen  (Glosas Didácticas) lo ha formulado así: un extranjero que no sepa participar en una conversación no podrá tampoco establecer una relación de confianza con los hablantes de la lengua meta y perderá toda la posibilidad de participar e integrar plenamente en la vida cultural de esa comunidad’. Lourdes Miquel en su artículo ‘Lengua y cultura desde una perspectiva pragmática’  (RedEle) divide la pragmática en la siguientes zonas:
  1. La zona de de conexión entre la lengua y la cultura
  2. La zona de presuposiciones y de los presupuestos
  3. La zona de actuación
  4. La zona de interpretación, del juicio
 Esto es preciamente lo que profesores de una segunda lengua deben tener en cuenta. Una lengua no sólo es un sistema de reglas y formas, sino de la adaptación de lo cultural de una sociedad. Los hablantes nativos hablan con un conocimiento compartido de su comunidad y los aprendices también necesitan entrar en el conjunto de las presuposiciones y sobreentendidos de esa comunidad y así poder actuar adecuadamente según esta cultura. Además necesitan interpretar cuando una de las presuposiciones no se cumple. No hay cooperación sociocultural por parte del interlocutor y se entra en un mundo de incertidumbres y el hablante trata de hacer inferencias, pero no sabe en qué basarse para hacerlas (Ej. ¿Por qué no me ha dado un beso al despedirse?). Junto con los aspectos pragmáticos verbales, también se habla en el artículo de Ana María Cestero Mancera ‘La comunicación no verbal que, junto con los aspectos verbales, la comunicación no verbal debería ocupar un lugar muy importante dentro de la enseñanza de una segunda lengua.   Como estudiante de filología española estoy aprendiendo dicha lengua ya durante algunos años, así que los artículos me dieron la oportunidad de reflexionar sobre mi propio proceso de enseñanza de la lengua española como idioma extranjero. He notado que durante mis estudios sí se puso mucho énfasis en la lengua dentro de un contexto comunicativo, pero se olvidaron en muchos casos de los aspectos culturales. La subcompetencia sociolingüística no recibó mucha atención, porque había más interés por los aspectos de coherencia y cohesión (subcompetencia discursiva), los aspectos gramaticales (subcompetencia gramatical) y las posibles estrategias (subcompetencia estratégica) que se puede utilizar a la hora de hablar o escribir en la lengua meta. Tampoco había interés por la cortesía que es uno de los aspectos importantes de la pragmática y por lo tanto de la subcompetencia sociolingüística. Fue después de leer estos artículos que me di cuenta que, en la mayor parte de mis estudios, no he adquirido la lengua española completamente. Sólo en algunos cursos dentro del bachelor y del master entré en el mundo de la pragmática. Después de leer estos artículos interesantes sí me pregunté cómo podemos realizar que los estudiantes de una segunda lengua integrar en la vida cultural de dicha idioma. El problema es que muchos de los estudiantes no van a estudiar o vivir en el país de la lengua que están aprendiendo, por lo tanto podemos preguntarnos: ¿es necesario entrar plenamente en la vida cultural de una sociedad para entonces tener en cuenta las zonas de la pragmática por ejemplo? Y en el caso que así sea, ¿cómo podemos realizarlo?Para mí queda claro que si se quiere aprender y adquirir una lengua, se necesita aprender y adquirir todo: la lengua y la cultura. Uno no va a comprar un coche sin los neumáticos, ¿verdad? Personalmente no voy a vivir en España por lo tanto, a lo mejor no debería aprender y adquirir todos los aspectos pragmáticos de la lengua española, pero si en el futuro decido enseñar la lengua española, necesito estar informada de estos aspectos de la lengua y llevar la información a estudiantes de la lengua española. Además dentro de mis estudios tengo que trabajar con algunas nativas por lo cual prefiero conocer sus culturas para poder identificarse con ellas. Ya que los libros y los ejercicios de la enseñanza de una segunda lengua son demasiados abstractos y no van más allá de los temas culturales, es decir Cultura con mayúscula en vez de cultura con minúscula (Lourdes Miquel López, La subcompetencia sociocultural, Vademécum) ( Emiliana Ruiz San Emeterio, Contenidos culturales en los métodos de ELE y en manuales de cultura y civilización española- Universidad de Navarra, RedEle, junio 2004), hemos discutido en clase sobre las posibilidades del uso del vídeo, y aunque es un método más real, sin embargo los estudiantes se convierten en observadoras receptivas y no participan en el proceso de la comunicación e interacción por lo tanto no pueden llevar su conocimiento a un nivel más alto (La utilización del video en el aula de ELE: el componente cultural- Jaime Corpas Viñals, Director del departamento de Edición Español Lengua Extranjera, Editorial Difusión, RedEle, Junio 2004). Es por eso que el ir al país de la lengua o el participar en el proyecto de la videoconferencia son las opciones más reales para que los estudiantes verdaderante se integren de forma plena en la vida cultural de la sociedad del idioma que quieren dominar y en los aspectos pragmáticos del mismo.  . 
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