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La ‘Santa Evita’ de Tomás Eloy Martínez.

La ‘Santa Evita’ de Tomás Eloy Martínez.

Por Felisa Tieskens.

Cuando uno lee la novela Santa Evita se da cuenta de que no es otra historia sobre la persona y el mito que Eva Perón fue durante su vida y que continuó después de su muerte. En lugar de dar una explicación por los 17 años de desaparición del cuerpo de Eva Perón, Martínez decide crear un mito nuevo. Que al fin nos deja con más preguntas. ¿Qué es verdad y qué es mito? Con su novela Martínez crea un nuevo mito sobre Evita: el mito de su cadáver.

Los mitos que existen hoy en día acerca de su vida son tanto positivos como negativos. Para los peronistas Evita es una santa mientras que las personas que estaban en contra de ella la veían como una mujer falsa y mentirosa y que todo lo que hacía era para adquirir más poder y riquezas.

Lo que Martínez hace es usar elementos de los dos mitos actuales para crear su propio mito del cadáver. Por un lado usa la imagen de la santa que Martínez refuerza sugiriendo que el cadáver tiene poderes místicos, y por otro lado usa elementos de La Leyenda Negra, reconocibles en la insana obsesión que muchos personajes en el libro tienen con Evita, y las malas consecuencias de esa obsesión. También la conexión con la necrofilia te deja un gusto amargo en la boca. Parece como si Evita una vez muerta todavía más influencia tiene que cuando estaba viva.

En su novela Martínez da una explicación parcial sobre lo que sucedió con el cadáver de Evita cuando fue llevada por la oposición. Hicieron copias, el cadáver verdadero fue llevado por todas partes, escondido detrás de una pantalla de cine, abusado en el ático de un soldado, trasladado por barco a Alemania, después apareciendo en el barrio de las prostitutas de Bonn, escondido en una ambulancia y finalmente enterrado.

Pero lo que Martínez hace al final de su libro es desacreditar toda su historia e investigación nombrando una conversación con un coronel y un militar que afirman que nunca se hicieron copias del cadáver y que este tampoco estuvo en Bonn. Esto deja al lector enormemente confundido y termina con más preguntas que respuestas.

Porque Martínez mezcla en su libro la verdad y la ficción el lector no descubre cuál es precisamente la verdadera historia. ¿Tenía el cadáver poderes místicos? ¿Existió Moori Koenig? ¿Fue escondida detrás de una pantalla de cine? ¿Fueron hechas copias del cadáver? Como Martínez mismo dice en una de las últimas páginas “[...] es una novela -expliqué-. En las novelas, lo que es verdad es también mentira.” (389)

Lo que quiere hacer Martínez no es escribir una biografía o escribir la verdad sobre Evita. Lo que quiere hacer es escribir un mito. O sea, lo que Martínez hace es usar elementos de los mitos existentes acerca de Evita agregando otros elementos menos creíbles y de esta manera consigue crear un nuevo mito. El lector puede decidir por si mismo lo que quiere creer como verdad y lo que considera como ficción.

Con este nuevo mito junto a los demás alrededor de Evita, me pregunto todavía más por qué Evita tiene este efecto sobre la gente. Viva o muerta, verdad o ficción, juega todavía un gran rol en la Argentina y en el exterior (Santa Evita fue un enorme bestseller). Y esta obsesión con Evita me intriga mucho pero por ahora me quedo con más preguntas y un nuevo mito.

 

Fuentes:

Davies, Lloyd Hughes, “Portraits of a Lady: Postmodern Readings of Tomás Eloy

Martínez’s Santa Evita”, The Modern Language Review 95.2 (2000): 415-423.

 

Díaz, Gwendolyn, “Making the Myth of Evita Perón: Saint, Martyr, Prostitute”,

Studies in Latin American popular culture 22 (2003): 181-192.

 

Martínez, Tomás Eloy, Santa Evita, Buenos Aires: Editorial Planeta Argentina, 1995.

 

Taylor, Julie M, “The Myths: The Lady of Hope and the Woman of the Black Myth”

y “Preliminary Analysis”, The Myths of a Woman, Chicago: University of Chicago Press, 1979. 72-111

 

 

 

 

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