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Opinión

¿Progreso o decadencia en Gouda?

En el otoño de 2008, en el barrio ‘Oosterwei’ situado en la ciudad de ‘Gouda’, hubo algunos problemas con la juventud marroquí. Algunos jóvenes han puesto a un conductor de autobus como un pulpo. Después de este maltrato, hubo otros incidentes y la gente que vive en este barrio tenía miedo. A pesar de este comportamiento rebelde, la policía no hizo mucho. Pasados unos meses el orden parecía restablecido. En 2010, desde hace un mes la violencia ha vuelto y esta vez se trata de jóvenes rebeldes. ¡Es obvio que viven ciertas familias problemáticas en este barrio, pero eso no puede seguir así!

“Eso tiene que acabar” fueron las palabras de una mujer desesperada por la escalada de la violencia. Los jóvenes tiran huevos y piedras a los ciudadanos y contra los cristales, además roban a la gente y echan pestes. El 6 de noviembre, arruinaron una fiesta de barrio tirando con proyectiles alimentarios a la gente que se estaba divirtiendo. El ayuntamiento de Gouda ya ha tomado algunas medidas, como ayudar a las familias problemáticas por medio de algunos entrenadores que apoyan a las familias y ha puesto más policías en la calle. A pesar de eso, la violencia sigue existiendo y para colmo de desgracias el municipio quiere demoler algunos edificios anticuados en Oosterwei y dispersar algunas de esas familias problemáticas por otros barrios de la ciudad. Podría ser bueno para la imagen del barrio, por ejemplo, la reducción de cristales rotos, pero hay que tener en cuenta que de tal manera podría salir mal. Si se mudan las familias con sus hijos rebeldes, se extenderá la violencia por la ciudad. Habrá más inquietud, más miedo entre los ciudadanos y más daño.

Ni la violencia causada por los jóvenes, ni la pereza del ayuntamiento o gobierno y ni siquiera la actuación blanda de la policía pueden seguir así. De esta manera los marroquíes gozan de mala fama, la policía hace el ridículo y el gobierno también. De modo que hay que hacer algo para conseguir algo, como reforzar las medidas ya tomadas. ¿Si no hicieran más por mejorar la situación, qué perspectiva tendría la ciudad? El progreso estará fuera del alcance.

¿Progreso o decadencia en Gouda?

En el otoño de 2008, en el barrio ‘Oosterwei’ situado en la ciudad de ‘Gouda’, hubo algunos problemas con la juventud marroquí. Algunos jóvenes han puesto a un conductor de autobus como un pulpo. Después de este maltrato, hubo otros incidentes y la gente que vive en este barrio tenía miedo. A pesar de este comportamiento rebelde, la policía no hizo mucho. Pasados unos meses el orden parecía restablecido. En 2010, desde hace un mes la violencia ha vuelto y esta vez se trata de jóvenes rebeldes. ¡Es obvio que viven ciertas familias problemáticas en este barrio, pero eso no puede seguir así!

“Eso tiene que acabar” fueron las palabras de una mujer desesperada por la escalada de la violencia. Los jóvenes tiran huevos y piedras a los ciudadanos y contra los cristales, además roban a la gente y echan pestes. El 6 de noviembre, arruinaron una fiesta de barrio tirando con proyectiles alimentarios a la gente que se estaba divirtiendo. El ayuntamiento de Gouda ya ha tomado algunas medidas, como ayudar a las familias problemáticas por medio de algunos entrenadores que apoyan a las familias y ha puesto más policías en la calle. A pesar de eso, la violencia sigue existiendo y para colmo de desgracias el municipio quiere demoler algunos edificios anticuados en Oosterwei y dispersar algunas de esas familias problemáticas por otros barrios de la ciudad. Podría ser bueno para la imagen del barrio, por ejemplo, la reducción de cristales rotos, pero hay que tener en cuenta que de tal manera podría salir mal. Si se mudan las familias con sus hijos rebeldes, se extenderá la violencia por la ciudad. Habrá más inquietud, más miedo entre los ciudadanos y más daño.

Ni la violencia causada por los jóvenes, ni la pereza del ayuntamiento o gobierno y ni siquiera la actuación blanda de la policía pueden seguir así. De esta manera los marroquíes gozan de mala fama, la policía hace el ridículo y el gobierno también. De modo que hay que hacer algo para conseguir algo, como reforzar las medidas ya tomadas. ¿Si no hicieran más por mejorar la situación, qué perspectiva tendría la ciudad? El progreso estará fuera del alcance. 

La tolerancia

Diferencias de culturas. Hoy en día la mayoría de la gente las ha sufrido. Pueden ser pequeñas diferencias, diferencias inocentes. Pero también puede ser que las diferencias no sean inocentes, que causen conflictos entre los afectados. Aquí en Holanda, un país multicultural, hay gente que dice que no podemos formarnos un juicio sobre otras culturas. Se puede aprender mucho de las diferencias. La tolerancia es un concepto muy importante en Holanda. Por supuesto, suena bien. ¿Pero qué significa la tolerancia cuando hablamos por ejemplo de los matrimonios forzados? Los matrimonios forzados tienen su origen en la cultura islamita, pero van en contra de la ley holandesa. Entonces yo creo que la tolerancia no tiene nada que ver con estos casos.

Primero, tengo que explicar mejor que con ‘estos casos’ estoy hablando de características culturales que no son aceptables en otros países. Yo estoy a favor del concepto de la tolerancia, pero dentro de ciertos límites. Y estos límites tienen que estar fijados, por ejemplo, por la ley del país en el que los afectados están o los derechos humanos universales.

Segundo, sé que la determinación de los límites es algo muy complicado. Cada uno tiene sus pensamientos sobre qué podemos ‘aguantar’ y qué pasa de la raya. Por eso, necesitamos un marco de referencia que sea imparcial. Parece que el criterio de los límites fijados por la ley no siempre funciona así. Por ejemplo en Francia, donde han cambiado la ley y ahora no se puede llevar un pañuelo en espacios públicos. Sin embargo, la ley estaba creada porque en Francia se dice que va en contra de los derechos humanos si alguien lleva un pañuelo. También en Holanda, entre otros países, están prohibidos los matrimonios forzados bajo pena de nueve meses de prisión. Ambos ejemplos, tanto el pañuelo como los matrimonios forzados, son ejemplos de manifestaciones de una cultura distinta de la holandesa que no son aceptables en Holanda.

Resumiendo, la tolerancia en Holanda es digna de desear, pero con límites. No tenemos que ser demasiado tolerantes, porque quizás tengamos miedo a juzgar otras culturas. La ley es la ley y toda la gente tiene que atenerse a la ley del país en el que está.

Tanto dinero no merece la pena

La pena de muerte se ejecuta en treinta y cinco Estados de los Estados Unidos. En todo el mundo la gente discute sobre este castigo. Como siempre hay gente a favor y en contra, pero las cifras no mienten.. ¡La pena de muerte es muy cara!

Que la pena de muerte es un castigo espantoso ya sabemos todos, pero que también cuesta tanto dinero es realmente absurdo. Cada ejecución de la pena cuesta más de dos millones de dólares (más o menos 1.5 millón de euros). Eso es tres veces el coste de tener a alguien encerrado en una cárcel para una cadena perpetua. ¿Cómo es posible que la pena de muerte sea tan cara? Y una pregunta más importante, ¿por qué gastar tanto dinero en una acción tan inhumana? ¿No importa el precio? En mi opinión es ridículo gastar tanto dinero en algo tan cruel. Yo creo que hay otros objetivos mucho más importantes que necesitan ese dinero, como por ejemplo la construcción de escuelas en países del tercer mundo.

Además, ¿la pena de muerte es realmente un castigo? Así los prisioneros no cumplen la condena, porque de esta manera escapan de estar encerrado muchos años en una cárcel, lo que en mi opinión es un castigo mucho más grave. Por eso los prisioneros prefieren la pena de muerte a la cadena perpetua. Pero eso es demasiado fácil desde mi punto de vista, me parece más normal que los prisioneros paguen sus acciones. Además, ¿desde cuándo se pregunta por las preferencias de los prisioneros? ¡La cárcel no es un hotel!

Pero también hay gente a favor de la pena de muerte. Una razón para esta opinión, por ejemplo, puede ser que los prisioneros que han matado a varias personas, ya no merecen vivir, ni en una cárcel. Merecen el mismo destino que sus víctimas, la muerte. ¿Pero de este modo no hacemos exactamente lo mismo que los asesinos?

Es incomprensible que la pena de muerte sea tan cara. ¿Y merece la pena tanto dinero? No, en mi opinión este castigo es nada más que una pérdida de dinero.


Carin Ballester de Zeeuw 23/11/2010

Tanto dinero no merece la pena

La pena de muerte se ejecuta en treinta y cinco Estados de los Estados Unidos. En todo el mundo la gente discute sobre este castigo. Como siempre hay gente a favor y en contra, pero las cifras no mienten.. ¡La pena de muerte es muy cara!

Que la pena de muerte es un castigo espantoso ya sabemos todos, pero que también cuesta tanto dinero es realmente absurdo. Cada ejecución de la pena cuesta más de dos millones de dólares (más o menos 1.5 millón de euros). Eso es tres veces el coste de tener a alguien encerrado en una cárcel para una cadena perpetua. ¿Cómo es posible que la pena de muerte sea tan cara? Y una pregunta más importante, ¿por qué gastar tanto dinero en una acción tan inhumana? ¿No importa el precio? En mi opinión es ridículo gastar tanto dinero en algo tan cruel. Yo creo que hay otros objetivos mucho más importantes que necesitan ese dinero, como por ejemplo la construcción de escuelas en países del tercer mundo.

Además, ¿la pena de muerte es realmente un castigo? Así los prisioneros no cumplen la condena, porque de esta manera escapan de estar encerrado muchos años en una cárcel, lo que en mi opinión es un castigo mucho más grave. Por eso los prisioneros prefieren la pena de muerte a la cadena perpetua. Pero eso es demasiado fácil desde mi punto de vista, me parece más normal que los prisioneros paguen sus acciones. Además, ¿desde cuándo se pregunta por las preferencias de los prisioneros? ¡La cárcel no es un hotel!

Pero también hay gente a favor de la pena de muerte. Una razón para esta opinión, por ejemplo, puede ser que los prisioneros que han matado a varias personas, ya no merecen vivir, ni en una cárcel. Merecen el mismo destino que sus víctimas, la muerte. ¿Pero de este modo no hacemos exactamente lo mismo que los asesinos?

Es incomprensible que la pena de muerte sea tan cara. ¿Y merece la pena tanto dinero? No, en mi opinión este castigo es nada más que una  pérdida de dinero.

Carin Ballester de Zeeuw 23/11/2010



Más, mejor y rápido.

’¿Algo más?’ Me pregunta la chica detrás del mostrador. Tengo que sonreír. Claro, siempre queremos más. ’No gracias’, digo, y pago los cinco euros. Cuando camino a casa desde el supermercado, me pregunto ¿por qué siempre queremos más? ¿Por qué no existe un basta? ¿Un suficiente? ¿Y si tuviéramos todo no querríamos más?

Siempre queremos más, siempre queremos mejor. El quiere un nuevo coche porque el nuevo va más rápido. Ella quiere un nuevo teléfono porque el nuevo tiene internet. Y ambos quieren una casa más grande para poder llenarla con más muebles. Y los muebles viejos se pueden tirar porque son, obviamente, viejos.

La búsqueda de la perfección ha llegado a su máximo punto. No existe ningún anuncio que no diga que es lo mejor que existe. Por lo menos mejor que la marca B. Porque la marca B todavía usa la formula vieja, y el otro usa la nueva, formula mejorada. Mejor. Funciona más rápido.

Para cuando tengas prisa. Porque la rapidez parece ser lo más importante. Todo el mundo quiere lo más posible, lo más rápido que sea posible, lo mejor que exista. ¿Dónde está el incendio? ¿Hay más de tres personas en la cola? Todo el mundo está suspirando y quejándose porque tienen que esperar. ¿Estás en un restaurante pero la camarera tarda más de 5 minutos en venir? Te vas a otro lugar por el mal servicio. ¿La página web no se carga dentro de medio minuto? Cambias de empresa. Porque todo debe ser rápido.

Hace un año tuve la horrible realización que la vida es mucho más breve de lo que uno piensa. Fue en este momento que pensé; ¿para qué sirve un lindo teléfono cuando no puedes llamar? ¿Para qué sirve fastidiarte en la cola si no va a ir más rápido? ¿Para qué guardar esa botella cara de vino cuando la puedes disfrutar ahora? ¿Para qué trabajar todos los días para comprarte cosas innecesarias que nunca va a darte lo que realmente necesitas? ¿Y qué pasará cuando no haya mañana? ¿De qué consistió tu vida? ¿De trabajar, comprar y querer más y mejor? ¿O vas a decir: ’He vivido. Pero sin un Porshe Cayenne?’

En la sombra de la democracia

Hace unos días leí en un periódico semanal alemán que en Alemania más de ochenta millones de refugiados viven en residencias de asilados. Lo alarmante es que la mayoría de los alemanes ni siquiera lo sepan. Yo era una de ellos.

Ahora lo sé, y todavía me quedo boquiabierta ante esta cifra. ¿Cómo es posible que millones de personas vivan en un país sin que nosotros, la población, nos damos cuenta?

Al poco tiempo me enteré: el gobierno practicamente trata de ocultarlos. En residencias de asilados lejos de pueblos y ciudades donde no llaman la atención de nadie. Y la triste realidad es que ahí no tienen ninguna perspectiva. La política de asilo es tan estricta que muchos asilados no se atreven a salir porque han perdido la orientación en la jungla de la legislación alemana. Además, no vale la pena. Todo es mejor que regresar a los países de donde huyeron, incluso la desesperación de su situación en la República Federal.

Viéndolo de una manera lógica, no les damos ninguna oportunidad de obtener un permiso de residencia, porque sólo lo pueden conseguir si tienen un empleo fijo y para que alguien se lo de, se exige el permiso de residencia. ¿Parece contradictorio? – Lo es.

Condenamos las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo mientras nuestro país, supuestamente una democracia, se hace igual de cupable violando el derecho a la libertad. Yo así no puedo seguir viviendo tranquila y los políticos no deberían tampoco hasta que haya cambiado algo.

Es nuestra obligación iluminar la sombra de la democracia. Empecemos ahora.

En la sombra de la democracia

Hace unos días leí en un periódico semanal alemán que en Alemania más de ochenta millones de refugiados viven en residencias de asilados. Lo alarmante es que la mayoría de los alemanes ni siquiera lo sepan. Yo era una de ellos.

Ahora lo sé, y todavía me quedo boquiabierta ante esta cifra. ¿Cómo es posible que millones de personas vivan en un país sin que nosotros, la población, nos damos cuenta?

Al poco tiempo me enteré: el gobierno practicamente trata de ocultarlos. En residencias de asilados lejos de pueblos y ciudades donde no llaman la atención de nadie. Y la triste realidad es que ahí no tienen ninguna perspectiva. La política de asilo es tan estricta que muchos asilados no se atreven a salir porque han perdido la orientación en la jungla de la legislación alemana. Además, no vale la pena. Todo es mejor que regresar a los países de donde huyeron, incluso la desesperación de su situación en la República Federal.

Viéndolo de una manera lógica, no les damos ninguna oportunidad de obtener un permiso de residencia, porque sólo lo pueden conseguir si tienen un empleo fijo y para que alguien se lo de, se exige el permiso de residencia. ¿Parece contradictorio? – Lo es.

Condenamos las violaciones de los derechos humanos en todo el mundo mientras nuestro país, supuestamente una democracia, se hace igual de cupable violando el derecho a la libertad. Yo así no puedo seguir viviendo tranquila y los políticos no deberían tampoco hasta que haya cambiado algo.

Es nuestra obligación iluminar la sombra de la democracia. Empecemos ahora.